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miércoles, 3 de junio de 2015

Los últimos microrrelatos



AMAYA ÁLVAREZ.
Esta mañana estaba andando por un verde prado. Olía el dulce aroma de las gardenias y oía el alegre trino de las alondras. Tropecé con una rama y caí. Me había golpeado la nariz y sufría epistaxis. Rápidamente taponé la hemorragia y busqué un venero para limpiarme la camisa. Cuando dejé de sangrar retomé mi paseo matutino.

LUCÍA CALVO. 
Aquel día me levanté con muy buen pie, me vestí y me fui a trabajar a la oficina. Alli me esperaba la policía que me detuvo por el asesinato de un abogado. Al final demostré mi inocencia y les ayudé a encontrar a la verdadera asesina, que era la secretaria, porque se enteró de que la iban a despedir.

CLAUDIA CAMEÁN.
Ella se consideraba una adalid de la limpieza. Por eso supervisaba de forma contumaz cualquier rincón, no sea que apareciera alguna inmundicia

ADRIÁN COBO.
Hacía ya tres días que me encontraba perdido en los confines de Groenlandia, pero yo seguía ledo, avanzando con cuidado, roborándome a mí mismo, intentaba mamparar como podía mis últimos recursos.

SERGIO FLÓREZ.
Era la final de la liga, tiro y cerró el rebote. En ese instante fue cuando el "simio" del otro equipo le embistió. Quedó incólume aunque ese belitrele hubiese dado con tudas sus fuerzas, Pablo era fuerte, el tipo que nunca se rinde.En ese momento se acordó, gracias a su fascinante memoria, de las debilidades de su contrincante  y con gran facilidad le rebaso y le metió una canasta en la cara.

MARIO GARCÍA-OLIVA.
El sábado, mientras hacía mi paseo matutino por las ledanías de mi pueblo, me encontré a un pielero que decía tener las mejores pieles para curtir de toda la comarca, y como me interesaba comprar unas cuantas, le pedí que me las enseñase. Después de ver dos de ellas, ruginosas hasta el punto de oler mal, decidí que comprarlas sería una decisión de la que me arrepentiría.

MARÍA GALINDO.
Algunos recelaban del niño nuevo. Tenía los ojos melados y una mirada pícara. A mí no me disgustaba demasiado aquel chico. Mis amigas decían que era muy repipi pero me fascinaba ver como se atusaba su pelo atezado en el intercambio de clases.

martes, 26 de mayo de 2015

Platos literarios de la cocina más creativa

Disfruta leyendo las últimas creaciones de tus compañeros en "La cocina del microrrelato".

Mario, Amaya, María Galindo, María Gómez, Claudia, Sergio y Adrián.
AMAYA ÁLVAREZ.
Rosa salió de la entrada del conservatorio, se dirigió al coche y lo arrancó. Acababa de orquestar su primera pieza musical. Absorta en sus pensamientos, chocó con un camión. Ella permaneció impertérrita, pero perdió el conocimiento. Se despertó en el hospital. No recordaba nada. Al parecer el traumatismo en la cabeza le había provocado amnesia.

CLAUDIA CAMEÁN.
Miguel sospechaba que se estaba orquestando algo en su clase. Por más que preguntaba a sus alumnos, le respondían impertérritos que ellos no sabían nada. Parecía que todos sufrieran de amnesia. Así que se llevó una gran sorpresa al ver la fiesta de despedida que le habían preparado.

ADRIÁN COBO.
En el periódico de ayer, ha salido una noticia muy impactante. En un pueblo de Cantabria, un ladrón orquestó un robo al banco principal. La mañana que decidió perpetrar su fechoría, los dos cajeros estaban preparados para abrir la sucursal pero fueron sorprendidos por el malhechor con una pistola en mano.Uuno de los empleados se mantuvo impertérrito ante lo que estaba sucediendo,  mientras que el otro, aterrorizado, corrió hacia la alarma. El ladrón lo amenazó con un disparo y el cajero cayó al suelo desmayado. Todavía hoy no se acuerda de nada, sufre amnesia.

SERGIO FLÓREZ.
Estábamos en la mitad del partido, un jugador del equipo contrario marcó un triple. De repente, un abuelo de entre tantos en las gradas, empezó a orquestar la melodía de una canción de FrozenRicardo, un pivot de nuestro equipo, se quedó impertérrito ante lo que ocurría, mientras todos alucinábamos. Él, en cambio, siguió corriendo sin mirar, se chocó contra la canasta y fue tal el golpe que aún sigue sufriendo los efectos de la amnesia.

MARÍA GALINDO. 
Mi hermano padecía amnesia. Siempre permanecía distante, orquestando en su mente piezas de música dignas de una banda que al rato olvidaba. Era muy impertérrito, ni siquiera yo con mis gritos lo asustaba.

MARIO GARCÍA-OLIVA.
Nada más salir, decidí poner en marcha el plan que había orquestado anteriormente. Aceleré con el coche hasta notar un fuerte impacto contra el suyo. La mujer que acababa de golpear siempre había sido muy impetérrita, ya que nunca la habían intimidado mis amenazas, aunque esta vez se habian hecho realidad. Sin embargo,  nunca lo pudo contar porque entró en un estado amnésico del que nunca salió.

MARÍA GÓMEZ.
Luisa era una persona muy impertérrita. Sus amigos siempre orquestaban grandes sustos, que nunca surtían efecto. Hasta que un día ella tuvo un accidente de coche que  le provocó amnesia, y ahora es muy miedosa.

jueves, 7 de mayo de 2015

Historias destacadas de "La cocina del microrrelato" (2º plato)

De izquierda a derecha: María, Amaya, Claudia y Lucía.
Amaya Álvarez (2ºA)
Ayer hicimos una actuación sucinta pero impactante. Tras hollar fuerte en el escenario con nuestros tacones de flamenco, el jurado se rindió a nuestro baile y nos concedió el primer premio del concurso. Nos galardonaron con una antología de la danza.

Aquel día leí un sucinto relato de antología que trataba sobre una gallina que iba hollando por todo el camino, dejando pista de por donde pasaba a las alimañas hambrientas que se la querían comer.

Hemos hecho una prueba sucinta para ver quien de nosotros escribe menos errores. La palabrahollar la hemos escrito de tantas maneras que al corregir, la profesora nos ha dicho que las va a usar para una antología del disparate.

María Galindo (2ºA)
Esta tarde mi salida fue sucinta pero satisfactoria. Mis pasos hollaban el asfalto por la rapidez con la que caminaba, desde allí ya se podía observar el edificio en el que me entregarían mi antología de literatura.

domingo, 19 de abril de 2015

La cocina del microrrelato


Te damos los ingredientes y tú inventas la receta. Cada semana te vamos a proponer tres palabras a partir de las cuales tendrás que crear un microrrelato. El plato de tu historia has de publicarlo en tu cuaderno digital. Se recomienda cocinar a fuego lento, cuidar el detalle, y no tener miedo al uso del diccionario, cuanto más empleo le demos más rico será el resultado. 

Y sé creativo, original, disparatado, clásico...pero que tu historia no deje de tener sentido aunque haya que interpretarla dentro de un universo paralelo. 
Aquí tienes un ejemplo a partir de los ingredientes centellear, cerúleo y digresión. 
Oscurecía. Vi  cómo centelleaba la luz de las primeras farolas encendidas. Caminaba recordando el tono cerúleo del último cielo que fotografié cuando, de repente, en mi discurso mental se produjo una digresión y me acordé de que tenía que comprar papel higiénico.

Y los tres ingredientes de esta semana son: ímprobo, embaucar, correveidile. Tenéis una semana para cocinar vuestra historia.